Archivo para mayo, 2010

El educador social en el ámbito clínico

Posted in General on Miércoles, 5 mayo, 2010 by aseesu

Supongamos que esperamos con entusiasmo que nazca nuestro hijo. Supongamos que hemos tenido un embarazo estupendo. Supongamos que hemos acudido a todas las revisiones; que hemos llevado la dieta adecuada; el ejercicio recomendado; y los cursos preparatorios necesarios. Y supongamos que el niño nace con una discapacidad física; y que esta, sin ser importante, le va a impedir crecer con normalidad. Pasados los siete días necesarios de estancia, salimos del hospital, padre, madre e hijo, sin que, y atiendan a esto, sin que ningún profesional clínico nos apoye emocionalmente en estos momentos de, todos entenderán, delicada emotividad. E importante decir que cada uno de los profesionales que asistió el parto y los días siguientes, desempeño sus funciones adecuadamente: tocólogo, ginecólogo, enfermero, pediatra, auxiliares…cada uno de ellos cumplió con sus competencias y funciones. Pero, faltaba alguien en aquel organigrama. ¿No creen ustedes que un Educador Social hubiera podido desempeñar un papel importante en aquellos momentos de duda e incertidumbre para la familia? ¿No les parece que la formación de estos profesionales es la adecuada para intervenir en un planteamiento de orientación familiar como el que he comentado? ¿No hubiese sido más fácil para esta familia el conocer, de manos de los adecuados profesionales, las distintas fases de aceptación que lleva este tipo de situaciones que ocurren a diario? No se trata de que esté el Educador Social solo. No. Lo entiendo como parte de un equipo. Quizás como ese puente necesario entre lo sanitario y lo social, para trabajar lo socio sanitario desde la holística y la integración. Este planteamiento en concreto, es extrapolable a muchos otras situaciones que acontecen en los servicios sanitarios: en los servicios de urgencias, donde se dan casos de mutilaciones en accidentes, infartos, intoxicaciones y defunciones; en los post operatorios; en las unidades de quemados; en las unidades oncológicas; en la UCI; en rehabilitaciones; en crónicos añosos de los que la familia no se puede hacer cargo; en indicaciones higiénico-dietéticas… En estas situaciones, habitualmente, es el propio médico quien informa al paciente, o a sus familiares, y así debe ser. Pero el facultativo no tiene porque tener las destrezas y habilidades comunicativas necesarias para que sus palabras no oculten la verdad, y a la vez sean esperanzadores en un contexto de asertividad, habitualmente, nada favorecedor. Entiendo que es en ese momento en el que el papel del Educador Social, al igual que otros profesionales, puede ser interesante. Seguro que si hacen un recorrido rápido por las asignaturas que se ven durante los años de estudio, al menos media docena de ellas encajan en este ámbito de intervención: orientación familiar; psicología del desarrollo; psicología de las organizaciones; intervención educativa en problemas de desadaptación social; didáctica; comunicación; educación moral…Y sin embargo, pocas veces se contempla el ámbito clínico como destino laboral para los Educadores. De acuerdo con lo dispuesto en el documento “Marco Conceptual de las competencias del Educador Social” editado por la Asociación Internacional de Educadores Sociales, y en el que se denominan Competencias Centrales, las Competencias Sociales y Comunicativas, se dice que: “el educador o educadora debería tener un rol especial como counseller (aconsejador) y reconocer la relación de poder de este rol, lo que requiere competencias comunicativas y el conocimiento y el dominio de técnicas counseling (técnicas para aconsejar)”. En el mismo epígrafe se menciona la necesidad de trabajar en equipos multidisciplinarios; ser capaz de utilizar métodos interdisciplinarios; y ser capaz de analizar los problemas y situaciones complejas. Y sin embargo, tengo la sensación de que se insiste poco en campos de actuación distintos del social y del educativo, siendo pieza de engranaje en otros ámbitos como el ya mencionado sanitario. ¿No les parece una colaboración constructiva y enriquecedora la que se puede dar entre los educadores sociales y el colectivo sanitario? Ahora bien, tendremos que ganarnos ese lugar. Esta es una profesión muy desconocida para la mayoría, aún no tiene veinte años el Real Decreto de establecimiento de la misma (1991), y solo el trabajo diario con resultados visibles y satisfactorios, como viene ocurriendo en el campo educativo en algunas comunidades autónomas, harán ver el valor añadido al que puede contribuir la profesión en otros campos de intervención con personas. En la Declaración de Montevideo, se reconoce la importancia de los procesos de sistematización de las prácticas profesionales como una forma de contribuir a la formación, el perfeccionamiento profesional y de la problematización, en ese proceso, de nuestros propósitos político-pedagógicos. Por cierto, el niño que comentaba, crece con normalidad, con problemas, como todos los tenemos, pero afrontando las embestidas de la vida con todo el apoyo que le prestan las personas que le quieren.

José Carlos Márquez Martín

marquezjosecarlos@gmail.com

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